Prólogo
La máquina que no puede perder
La dificultad no es describir lo que la conciencia hace, ni enumerar sus funciones, ni localizarla en un órgano o en un proceso; la dificultad es más elemental: qué se pierde cuando algo es consciente y qué tipo de relación con el mundo queda comprometida en esa pérdida.
A lo largo de los volúmenes anteriores se ha insistido en una distinción que aquí se vuelve ineludible: algunas operaciones producen mundo; otras, aunque lo produzcan, no pueden sostenerlo. La conciencia aparece precisamente en ese umbral, más como una forma de exposición que como un añadido.
Este libro evita la pregunta abstracta sobre qué es la conciencia y explora qué tipo de forma adopta un sistema cuando ya no puede evitar la relación con la pérdida, con la irreversibilidad y con el error.
Para explorar esa forma será necesario abandonar varias suposiciones habituales: que la conciencia sea un grado superior de cálculo, que su función principal sea representar correctamente, o que su aparición pueda explicarse únicamente por acumulación de complejidad. Ninguna de estas hipótesis resulta suficiente cuando se observa con atención el vínculo entre conciencia, mundo y herida.
El método de este volumen no será introspectivo ni normativo, será comparativo; se examinarán distintas formas de agencia, biológicas, técnicas y simbólicas, basta mirar ejemplos concretos,
La conciencia no será tratada aquí como solución ni como centro ni como dominio;